El negocio vende, los clientes parecen contentos y, aun así, el día que coinciden alquiler y proveedor falta dinero en la cuenta. No siempre hay una contradicción: a veces estás mirando las ventas cuando necesitas mirar las fechas.
Un flujo de caja para una pyme ordena el dinero que entra y sale. Prepararlo por semanas permite ver cuándo aparece un hueco de liquidez y con cuánto tiempo cuentas para actuar. Aquí tienes un ejemplo de trece semanas y una plantilla para hacerlo sin empezar de cero.
El ejemplo es ficticio. No incluye todos los cobros y pagos posibles de una empresa y no pretende adivinar los tuyos. Lo útil será sustituir cada importe por información que puedas localizar en el banco, una factura o una previsión identificada.
Saldo final = saldo inicial + cobros previstos − pagos previstos.
El saldo final pasa a ser el inicial de la semana siguiente. Si una semana baja de cero, el modelo muestra una necesidad de liquidez; no significa que el banco vaya a permitir ese descubierto.
Qué es el flujo de caja y por qué no equivale al beneficio
Una factura emitida puede contar como venta y seguir sin cobrarse. Comprar una máquina hace salir dinero, aunque su tratamiento en resultados no consista en llevar todo el importe a gasto ese mismo día. Recibir un préstamo aumenta la caja, pero no convierte esa entrada en una venta.
La previsión de tesorería necesita recoger esos movimientos en la fecha en que esperas que ocurran. También los impuestos, las devoluciones, las cuotas de deuda y las retiradas de dinero que correspondan a tu negocio. Incluye el importe efectivo que entra o sale; la separación contable y fiscal exige su propio control.
Para saber si la actividad cubre sus costes, utiliza además el cálculo del punto de equilibrio. Son dos vistas que se complementan. Un saldo positivo gracias a un préstamo no demuestra rentabilidad, y una venta rentable no garantiza dinero disponible esta semana.
Empieza por el saldo que de verdad puedes utilizar
Elige una fecha de corte y concilia el saldo del banco y la caja que incluyas. No sumes facturas pendientes como si ya estuvieran cobradas ni cuentes dos veces un traspaso entre tus propias cuentas.
Decide también cómo tratar el dinero reservado. Si partes del saldo bancario completo, incorpora después los pagos comprometidos en sus semanas. Si excluyes una cuenta reservada de tu perímetro, sé coherente al registrar los movimientos entre cuentas. Lo importante es poder explicar qué incluye el saldo inicial.
En el ejemplo partimos de 2.500 €. No es un colchón recomendado para cualquier empresa. Un comercio que paga mercancía por adelantado y una asesoría que cobra una cuota mensual tienen necesidades distintas, incluso con la misma facturación.
Coloca los cobros por fecha probable, no por deseo
Revisa vencimientos y comportamiento real. Separa una factura aceptada y con fecha de pago de un presupuesto todavía sin confirmar. Si un cliente suele retrasarse, no dibujes un cobro puntual solo porque esa fecha hace que la hoja salga en verde.
Cuando haya incertidumbre, anótala junto a la previsión y prepara una copia conservadora. Puedes mover un cobro a la semana siguiente y comprobar el efecto. La plantilla es sencilla: no calcula probabilidades ni decide qué facturas acabarán pagándose.
Si una plataforma de cobro te liquida después de descontar comisiones, elige un criterio: registrar la liquidación neta o el cobro bruto con su comisión como salida. No hagas ambas cosas a la vez. Para ordenar esa parte operativa puedes leer cómo organizar facturas y cobros del negocio.
Ejemplo de flujo de caja semanal
La hoja comienza el lunes 2 de noviembre de 2026. Todas sus cifras son de demostración. Estas son las tres primeras semanas:
| Semana desde | Saldo inicial | Cobros | Pagos | Saldo final |
|---|---|---|---|---|
| 2 de noviembre | 2.500 | 1.800 | 2.200 | 2.100 |
| 9 de noviembre | 2.100 | 1.200 | 1.700 | 1.600 |
| 16 de noviembre | 1.600 | 1.800 | 3.500 | −100 |
El problema aparece en la tercera semana: faltan 100 € en la previsión. Durante las diez siguientes hemos puesto 2.400 € de cobros y 2.200 € de pagos por semana, de manera que el cierre de la semana trece es de 1.900 €. Ese saldo posterior no resuelve por sí solo el hueco anterior.
Los diez periodos repetidos son un ejemplo para que puedas seguir la cadena. Sustituye también esas columnas. Dejar números de muestra al final de la hoja crea una tranquilidad que no tiene nada que ver con tu empresa.
Qué hacer cuando una semana se queda en negativo
Primero comprueba el dato: ¿hay un pago duplicado, un cobro colocado demasiado tarde o un saldo inicial incorrecto? Si la falta de dinero sigue ahí, identifica acciones con fecha: reclamar un cobro ya vencido, acordar un calendario con el proveedor o revisar una compra que todavía puedas posponer.
Cambiar una fecha en Excel no es llegar a un acuerdo. Mantén el vencimiento original hasta que exista una confirmación y guarda el motivo de la modificación. Lo mismo ocurre con una financiación solicitada: no la trates como dinero disponible antes de tener condiciones y disposición confirmadas.
Comprueba también el orden dentro de la semana. Un saldo semanal positivo puede esconder un pago del lunes que se cubre con un cobro del viernes. Si vas justo, baja el control a días para los periodos críticos. La plantilla semanal no sustituye esa revisión.
Cómo utilizar la plantilla Excel de caja
Cambia la fecha inicial, el saldo disponible y los cobros y pagos de las trece semanas. Sustituye todos los ejemplos antes de usarla para decidir. Introduce cero solo cuando hayas comprobado que no existe movimiento en esa casilla; una cifra pendiente de conocer merece una nota y una revisión.
La hoja resume importes semanales. Conserva aparte el detalle de facturas y vencimientos que los forman para poder reconstruir una cifra. Actualízala en un momento fijo, contrasta lo previsto con lo ocurrido y mueve el horizonte hacia delante cuando prepares una nueva versión.
No hacen falta trece semanas por obligación. Ese horizonte ofrece una vista manejable de varios ciclos de pago, pero algunos negocios necesitan más detalle diario o una previsión mensual más larga. Adapta el periodo a tus compromisos y a lo fiable que sea la información disponible.
El almacén también forma parte de la conversación
Comprar más unidades para conseguir un descuento puede mejorar el coste unitario y dejarte corto de caja. Antes de aceptar, mira cuándo pagarás, cuánto tardas en vender y qué otras salidas coinciden. El descuento merece compararse con el dinero que inmoviliza.
Si tienes referencias paradas o compras de urgencia frecuentes, acompaña esta previsión con un control de stock en Excel con entradas y salidas. Así la decisión de reponer sale de dos preguntas juntas: qué necesitas y cuándo puedes pagarlo.
Fuentes y alcance
Revisado el 28 de octubre de 2026. El método se apoya en la guía de business.gov.au sobre estados de flujo de caja y la orientación de Business Victoria sobre previsiones de tesorería. Las usamos para el método general, no como normativa española. La plantilla es una ayuda de gestión; no conecta con el banco ni sustituye la contabilidad.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre flujo de caja y beneficio?
El flujo de caja sigue entradas y salidas de dinero por fecha. El beneficio depende de ingresos y gastos y de su tratamiento contable. Una factura puede estar emitida y seguir sin cobrarse.
¿Cómo se calcula el saldo final de cada semana?
Suma al saldo inicial los cobros y resta los pagos. El resultado pasa como saldo inicial a la siguiente semana. Usa el mismo perímetro de cuentas durante toda la previsión.
¿Qué indica un saldo negativo en la plantilla?
Indica una falta de liquidez prevista con los datos introducidos. No presupone que el banco permita un descubierto. Revisa importes, fechas y acciones confirmadas para cubrir el hueco.
¿La plantilla evita revisar el banco y las facturas?
No. Resume semanas y requiere datos mantenidos por ti. Conserva el detalle de vencimientos, contrasta lo previsto con lo ocurrido y revisa por días los periodos ajustados.